Maternidad y trabajo
Esta relación es muy estrecha para la mujer, en nuestra sociedad, ya que el estereotipo del hombre como proveedor y la mujer como la “cuidadora del hogar”, denominada como “división sexual del trabajo”, que en algunas partes de nuestro país es un mandato autocumplido, puesto persiste en la representación social de hombres y mujeres en forma absoluta o con sus matices.
Esta división sexual de trabajo, hoy está más compartido en tanto las mujeres han aumentado su participación en el mercado de trabajo por varias razones; ya sea para “colaborar” económicamente, porque su marido / pareja ha perdido el trabajo, para “mantenerse en el mercado laboral y profesional” entre otras.
Sin embargo, no han dejado de aumentar las exigencias en sus diferentes roles de mujer, madre, profesional, trabajadora, dado que la mayoría de las mujeres no ha intercambiado sus responsabilidades sino que las ha sumado.
Las reglas del mercado laboral han marcado diferencias en la contratación de mujeres /hombres y han contribuido a reforzar las mismas al no elaborar prácticas laborales que incluyan a las mujeres que tienen hijos o que contemplen a la trabajadora en el contexto familiar, es decir con su obligaciones familiares.
Asimismo, existe una brecha entre las mujeres trabajadoras que tienen hijos y las que no tienen hijos. Las más vulnerables son aquellas que están en situación de pobreza o de extrema pobreza y con mayor cantidad de hijos.
No obstante, la posición en la que se encuentren en la clasificación económica y social es diferente en cómo afecta a hombres y mujeres impactando menos en el hombre que en la mujer.
Con respecto al nivel educativo y la inserción laboral, en las mujeres, la relación es directamente proporcional a los estudios alcanzados, no así en los hombres.
En “Las desventajas por la maternidad y las ventajas por la paternidad en el ambiente productivo” de la autora Carina Lupica se analizan: -La participación laboral de las mujeres y de los hombres; -Madres en situación de pobreza extrema; -Mujeres y hombres proveedores del hogar.
Re-configurando la situación social de género –mujeres/ hombres– sería interesante y hasta necesario, diría, que los profesionales de nuestro medio, por ej. los Lic. en Relaciones Laborales que tienen amplia incumbencia en el campo de las investigaciones sociales relacionadas con el trabajo, propongan alternativas válidas, probadas sobre cómo conciliar trabajo y vida familiar de las mujeres sin que esto signifique una disminución en la productividad laboral de la mujer/madre para la organización.
Es un segmento de la población económicamente activa más vulnerable que merece una vuelta de mirada para mejorar su calidad de vida en todos los aspectos.
Comparto el link http://bit.ly/lV4NUy (visto el 1 de julio de 2011) del Obervatorio de la Maternidad.


